Mi cerebro en verano se desconecta, es como si fuera el de otro, no es el mismo que me ayuda a concentrarme en estudiar ni el que resuelve mis problemas, que es cuando está en plena forma.
Es curioso: Cuando menos tiempo tengo es cuando más inspirado estoy.
Tenéis que entender, además, que aunque tengo imaginación, mi cerebro es el de un diestro: Analítico, racional y preciso, suele echar a volar muy fácilmente pero rara vez concreta nada, y menos nada que pueda escribir, pero a veces, cuando se alinean los planetas, aparece un OVNI o Rajoy acepta preguntas en una rueda de prensa, me surge algo para una historia. De hecho tengo alguna idea, aunque aún demasiado vaga.
En fin, me voy ya, espero que me perdonéis, voy a intentar escribir más, y sobre todo mejor.
Buenas noches.