sábado, 7 de diciembre de 2013

El Bucle



Un día cualquiera, 6:30 am, entre estudiar y vencer a tu pereza has estado hasta las 2 sin acostarte y te levantas pensando en cuándo tuviste la feliz idea, si total, te vas a quedar dormido igual. Te arrebujas en la manta hasta que afrontas que no vas a volver a dormirte y te levantas.

Vas a desayunar y sólo hay media taza con café, así no te despiertas ni de coña, pero te lo tomas igual mientras escuchas las noticias: blablabla crisis blablabla recortes blablabla corrupción... joder, qué coñazo, podría recitarlas de memoria. Escuchas a José María Izquierdo usando una ironía un tanto rancia pero que consigue despertar tus neuronas y te vas, que llegas tarde a tus divertidísimas clases.

Allí intentas mantenerte despierto mientras los profesores (Algunos aún no desesperados por haber estado mandando callar los últimos 20 años) tratan de dar una clase amena, sin mucho éxito. Tienen suerte de que las cosas que cuentan en su mayoría te interesen.

Por otro lado tus compañeros, contentos por alguna razón que no llegas a vislumbrar, se dedican a hablar de cualquier cosa para no pensar en qué están haciendo allí. Por desgracia, la única con cerebro para superar a casi todo el mundo lo usa para almacenar una cantidad de datos absurdamente alta. No pasa nada, hemos perdido a una buena persona, pero hemos ganado a una brillante estadista.

Con ese sentimiento de "¿Por qué cojones estoy aquí? ¿Qué he hecho yo? ¿Por qué tengo que convencer a un señor para el cual no soy más que un número de que puedo ser un buen ingeniero?" llegas a casa. Como aún estando dormido atiendes más que 3/4 de tu clase tienes todos los apuntes del día, por lo que te pones a estudiar para prepara exámenes, los repasas o te cortas las venas.

Comes y cenas pensando que estás perdiendo el tiempo y vuelves al lío, entre tus propios desvaríos y los de tu padre, que habla a gritos, has perdido una hora. Genial, otro día de mierda concluido. Mañana más, y pasado, y el otro, y la semana que viene, y dentro de un año, de 5, de 10, de 50... así hasta que seas la cáscara de lo que fuiste.

¿Y cómo lo superamos? Bueno, ¿conoces ese movimiento involuntario de tu cuerpo por el cual tomas oxígeno y desprendes CO2? Se llama respirar, aprende a disfrutarlo, porque es de lo poco que nunca podrán quitarte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario