Hace unos días hubo un accidente de avión. Lo sé, seguro que no os habéis dado ni cuenta, no han estado horas y horas hablando de ello en todos los medios, remarcando lo viejo que estaba el avión primero y lo loco que estaba el copiloto después, con unos tertulianos más sabios de Gandalf y Kvothe juntos que lo mismo son expertos en economía, que en ingeniería aeronáutica, psicología o sobre el apareamiento de los miriápodos. arreglando el mundo mientras cobren por adelantado.
En toda esta vorágine me di cuenta de algo: No sentía nada por esa gente. "Ya está", me dije. "Definitivamente soy un psicópata". Ni confirmo ni desmiento, nunca he sido una persona especialmente sensible, pero me sorprendió no tener la suficiente empatía de poner una carita triste y de paso ganarme unos cuantos retuits. Qué desfachatez, no tengo corazón, no como esos que se ponen tristísimos un rato e indignadísimos otro, según sople el viento. En la era de Internet, en la que todos tenemos la llave del conocimiento en la mano, necesitamos que nos abran las puertas.
Psicópata es el tío que se encerró en la cabina y mató a sangre fría a sí mismo y a otras 149 personas. Lo único que me pregunto es qué le había pasado para hacer algo así. "Cambiar el sistema", dice. Bueno, pues tú sólo no vas a hacer gran cosa, pero tiene razón, es de locos. Es un mundo de locos dirigido por locos de traje y corbata incapaces de ver más allá de su interés o de unos datos y un par de locas fórmulas, dirigiendo a una masa de locos por una cosa que sienten miedo de otros locos por otra cosa distinta mientras dejan que entre todos les vuelvan aún más locos. Menuda locura.
Psicópatas son los medios de comunicación, que andan como buitres a la carroña del dolor ajeno, buscando las historias de los fallecidos o palabras de los familiares. Son los mismos que intercalan noticias de suicidios de gente a punto de ser deshauciada con la capa de 2mm de nieve que ha caído en Madrid o con el Día Internacional de la Croqueta. Me equivoco, no somos psicópatas, somos más que eso, somos la única especie del planeta que además de poder disfrutar con el dolor ajeno, es capaz de venderlo. Somos los psicópatas del "Circo y circo", que me contó Alerta
Y psicópatas somos todos, a menos que usemos un poco la cabeza. Vivimos en un mundo donde psicópatas roban a manos llenas y nosotros nos quedamos como si fuéramos vacas mirando el tren, y si no, si sales a la calle y te quejas, un psicópata de uniforme al que han dado una porra y le han dicho que es la ley le enseñará a tus huesos que lo mejor es ser un psicópata, que no se preocupe de nada ni de nadie, que deje a los psicópatas de traje en paz mientras otros psicópatas le dicen que lo hacen por su bien y le divierten con programas absurdos de los que dependen como si fuese una droga.
Sí, somos todos unos psicópatas. El mundo es psicópata.
sábado, 28 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
Leoneses
Entrada en honor al Flow Master Andrés.
He decidido escribir sobre leoneses, un pueblo noble y con flow donde los haya. La historia nos enseña que al juntarse con castellanos y alemanes casi lo lograron dominar el mundo, si nos juntamos con vascos podríamos haber dominado ya el universo.
Los leoneses, como ya he dicho, tenemos muchísimo flow, a un nivel muy cercano al de los vascos, y sí, somos más burros que un arao. Casi todo lo acabamos resolviendo a golpes, entre otras explicaciones se encuentra que así la proporción de leoneses en el mundo se equilibra, como los Lemmings, sólo que nosotros vemos más divertido matar al que tenemos al lado.
Aparte, solemos entrar en conflicto con los irlandeses (Pueblo también pendenciero por naturaleza). De hecho, la teoría de que el Universo se contraerá de nuevo y provocará un nuevo Big Bang es sólo una tapadera. En realidad lo provocará la próxima batalla campal entre irlandeses y leoneses, la cual por supuesto se celebrará en un pub gigantesco. En esta batalla también hay escoceses (Del lado de los irlandeses, que por mucho que se diga son compadres de borrachera) y gallegos y asturianos (Del de León). También acaban participando japoneses, rusos y vascos, los cuales apoyan a uno u otro según les dé. De hecho, una vez hicieron bando propio, lo que generó una pelea de proporciones épicas que generó todos los universos paralelos por acumulación de flow.
León se divide en tres partes: La Capital, los Páramos y El Bierzo y zonas montañosas. De los primeros no voy a hablar mucho debido a que sólo he ido de visita, pero he oído leyendas maravillosas como que fue allí donde un leonés inventó El Juego para putear a sus amigos, o aquella en la que fueron unas vascos al Barrio Húmedo y junto a los leoneses que allí había acabaron con toda la producción mundial de cerveza de varios meses.
De los páramos me gusta quedarme con que son el protoptipo de leonés más clásico: Totalmente insensibles al frío, duros como el adamantium y por amor de Dios ni se te ocurra decirle a una señora mayor de allí que está equivocada en algo, porque te dejará la cabeza como un piano a gritos y te calentará las orejas a tirones que da gusto. Otra cosa importante son las bodegas excavadas en la tierra, en la que gente se reúne con unos chatos de vino a hablar de fútbol o del Idealismo Trascendental, discusiones que más de una vez han acabado a guantazos.
De El Bierzo sólo puedo decir que su acumulación de flow llega a niveles estratosféricos, producto del nivel de vascuencidad alojado en las minas de la zona. Un ejemplo de este flow lo podemos encontrar en las revueltas mineras de hace unos años, ya que se acumuló tanto que el ministro Soria se sintió intimidado y accedió a negociar.
Y aquí concluye esta entrada. No lo olvidéis, León es un gran lugar, visitadlo de vez en cuando.
He decidido escribir sobre leoneses, un pueblo noble y con flow donde los haya. La historia nos enseña que al juntarse con castellanos y alemanes casi lo lograron dominar el mundo, si nos juntamos con vascos podríamos haber dominado ya el universo.
Los leoneses, como ya he dicho, tenemos muchísimo flow, a un nivel muy cercano al de los vascos, y sí, somos más burros que un arao. Casi todo lo acabamos resolviendo a golpes, entre otras explicaciones se encuentra que así la proporción de leoneses en el mundo se equilibra, como los Lemmings, sólo que nosotros vemos más divertido matar al que tenemos al lado.
Aparte, solemos entrar en conflicto con los irlandeses (Pueblo también pendenciero por naturaleza). De hecho, la teoría de que el Universo se contraerá de nuevo y provocará un nuevo Big Bang es sólo una tapadera. En realidad lo provocará la próxima batalla campal entre irlandeses y leoneses, la cual por supuesto se celebrará en un pub gigantesco. En esta batalla también hay escoceses (Del lado de los irlandeses, que por mucho que se diga son compadres de borrachera) y gallegos y asturianos (Del de León). También acaban participando japoneses, rusos y vascos, los cuales apoyan a uno u otro según les dé. De hecho, una vez hicieron bando propio, lo que generó una pelea de proporciones épicas que generó todos los universos paralelos por acumulación de flow.
León se divide en tres partes: La Capital, los Páramos y El Bierzo y zonas montañosas. De los primeros no voy a hablar mucho debido a que sólo he ido de visita, pero he oído leyendas maravillosas como que fue allí donde un leonés inventó El Juego para putear a sus amigos, o aquella en la que fueron unas vascos al Barrio Húmedo y junto a los leoneses que allí había acabaron con toda la producción mundial de cerveza de varios meses.
De los páramos me gusta quedarme con que son el protoptipo de leonés más clásico: Totalmente insensibles al frío, duros como el adamantium y por amor de Dios ni se te ocurra decirle a una señora mayor de allí que está equivocada en algo, porque te dejará la cabeza como un piano a gritos y te calentará las orejas a tirones que da gusto. Otra cosa importante son las bodegas excavadas en la tierra, en la que gente se reúne con unos chatos de vino a hablar de fútbol o del Idealismo Trascendental, discusiones que más de una vez han acabado a guantazos.
De El Bierzo sólo puedo decir que su acumulación de flow llega a niveles estratosféricos, producto del nivel de vascuencidad alojado en las minas de la zona. Un ejemplo de este flow lo podemos encontrar en las revueltas mineras de hace unos años, ya que se acumuló tanto que el ministro Soria se sintió intimidado y accedió a negociar.
Y aquí concluye esta entrada. No lo olvidéis, León es un gran lugar, visitadlo de vez en cuando.
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