Imaginad por un momento que vuestra vida es un guión para una obra de teatro, lo suyo sería que vosotros mismos os colocarais en el papel del bueno, superando todos los obstáculos que os salgan al paso, venciendo al "Malo" (Sea la persona que sea) y consiguiendo lo que sea que queráis conseguir.
Bueno, como soy raro para muchas cosas, esto no iba a ser una excepción.
Veréis, hace unos días mi padre me echó una de las broncas que más me han hecho pensar: No hago regalos a nadie. No es por el regalo, es que realmente apenas tengo buenos gestos hacia la gente, pero qué queréis que os diga, no me gusta eso de, así de repente, tener "un gesto" (Por gesto entendamos gastarme 20€ en algo que probablemente no le guste a la persona porque quizá no la conozca tan bien como esperaba) cuando puedo demostrarle que me importa de alguna manera cada día. Es más barato y muuuuuuuuuucho más divertido. Y los tengo con poca gente, es cierto, la que yo creo que merece la pena.
Por otro, ciertos comentarios por aquí en mi anterior post. Lo típico, que si es culpa mía, que si debería abrirme más, que debería cambiar...
Querido/a anónimo/a, paso. No quiero ser otro adolescente descerebrado, ese papel no es el mío, mi papel es el de malo, ese tío del que todos huyen, y cada vez estoy más cómodo en él.
Obviamente tiene sus desventajas, como la de ligar poco o la de tener una vida social limitada, pero creo que el ser como soy lo compensa, y si quiero cambiar algo, tengo tiempo de sobra.
Así que sí, durante mucho tiempo me he hecho la víctima, pero se acabó, soy el villano de mi historia, y lo que tenga que venir vendrá. Soy un malo bastante persistente, como el Agente Smith o John Kramer.
¿Y por qué el post anterior? Oye, ¿Quién no quiere ser el bueno alguna vez? No he querido porque el precio a pagar es demasiado alto, y no quiero dejar de ser quien soy.