lunes, 29 de abril de 2013

¿Hay alguien ahí?

Estaba en un instituto, cosa normal para alguien como yo. Con un montón de gente, todos en grupo, todos hablando con gente, menos yo.

Porque yo siempre estaba solo.

Yo lo intentaba, iba a intentar hablar con ellos, pero nada. Todos los días igual, ellos no estaban, es como si estuviera en una dimensión paralela.

Un día me harté, grité a todo y a todos que no necesitaba al mundo, como él no me necesitaba a mí. Y de pronto, estaba solo en mi instituto, un enorme instituto vacío en el que únicamente estaba yo.

No lo entendía, ¿qué pasaba? ¿Era un sueño? ¿Era real? ¿De verdad estaba en un mundo aparte al de los demás? ¿Qué demonios me estaba pasando?

Empecé a abrir todas las puertas, buscando ¿Buscando qué? ¿A quién? No iba a haber nadie, nunca. Iba a estar solo el resto de mi vida y el único culpable era yo. Pero por alguna razón estúpida seguía buscando. Llegué a tirar a patadas la puerta del cuarto de la limpieza.

"Eres aún más tonto de lo que me imaginaba. ¿No es lo que querías? ¿Estar solo? Eres patético, no tienes ni idea de lo que quieres. Ahora te vas a quedar solo, por listo, nadie va a preocuparse nunca por ti. La única compañía que mereces es tu sombra, y porque no puede huir"

Cállate, CÁLLATE.No quería oírle porque fuera el que fuera tenía razón. Había sido tan estúpido de condenarme a mí mismo. Quería acabar con esto. Me lancé contra las paredes, les pegué cabezazos, daba patadas al aire. Tiré sillas, mesas y hasta pizarras contra el suelo.

Después de toda esa rabia de repente estaba cansado, quería dormir y no despertarme nunca. Me tumbé en unas escaleras y me quedé allí, dormido.

Cuando me desperté vi una mano tendida. Alguien, fuese quien fuese, me había visto. Ya no estaba solo. Podían decir lo que fuera de esa persona, pero siempre estaría en deuda con ella.


No hay comentarios:

Publicar un comentario