Hace tiempo, un señor bastante hijo de puta, que se dedicaba a negocios inmobiliarios, quiso hacerse con el solar que ocupaba mi casa y con los de mucha más gente, los de todo el pueblo donde vivía, para ser exactos. Quería construir urbanizaciones y por lo visto la gente que vivía allí desde siempre le molestaba.
Nos quiso hacer una oferta por solar de 5000€, junto a la casa. A nosotros las casas nos habían costado mínimo 75000, así que amablemente le pedimos que se metiera sus ofertas por el culo. Se cabreó y prometió que nos daría una lección a todos.
La semana siguiente apareció con unas excavadoras y con policías. El alcalde dijo que en realidad ya había adquirido estos solares (Luego nos enteramos de que se había llevado un pastón por vender literalmente todo el pueblo). Ver cómo una excavadora se llevaba por delante mi trabajo de años fue uno de los momentos más tristes de mi vida. En ese momento se me ocurrió que quizás ese tío también necesitase una lección, y yo estaba dispuesto a dársela.
Punto 1 de la lección.
Cuando se despertó estaba colgado boca abajo del techo de un viejo almacén de piensos. No estaba lejos del pueblo que acababa de hacer escombros, así que de no haberlo hecho alguien le habría oído.
Le di patadas en la cabeza hasta que empezó a sangrar por la nariz y por la boca. Tenía más lecciones que enseñarle y no quería que se ahogara. Para rematar lo que había empezado le estampé la cara contra una pared. Le rompí la nariz y empezó a sangrar como el cerdo que era.
Punto 2 de la lección.
Le tumbé en una mesa polvorienta que había en el almacén. Me puse unos guantes ignífugos y cogí un soplete, esos trastos alcanzan temperaturas de 3000ºC, así que cuando lo pasé por su pierna derecha le carbonicé los nervios impidiéndole así sentir nada por unos minutos. Después su pierna empezó a despedir un desagradable olor a carne quemada. Ahí fue cuando lo sintió. El tío casi me deja sordo con tanto grito. Hasta le tuve que amordazar. Después de eso le empecé a "pinchar" con los dedos toda la zona, para aumentar el dolor.
Punto 3 de la lección
Cogí un cuchillo y empecé a hacer cortes por brazos, pierna (La que le quedaba) y tronco, asegurándome de no cortar venas ni arterias principales: no quería que se desangrara rápido. Quería que tuviera que luchar por cada minuto de vida, por cada respiración. La sangre empezó a caer de la mesa al suelo dejando un charco bastante importante. Cuando vi que se estaba empezando a ir, acabé la lección.
Punto 4 de la lección
Cogí un bidón de gasolina y prendí fuego al sitio. Con él dentro. Vivo. No tenía fuerzas ya ni para gritar de dolor, una pena.
Así, con esta lección, le enseñé dos cosas:
1. Nunca destroces el producto de años de trabajo de nadie porque sí.
2. Él pensaba que un punto débil común a todos, como capitalistas que somos, es nuestro dinero. Yo le demostré que el único punto débil en común que tenemos todos es el miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario